Registrar un dominio .ec es más que asegurar una dirección en internet: es consolidar una identidad digital vinculada al mercado ecuatoriano. En un mundo donde la presencia en línea es sinónimo de credibilidad, la elección y protección de un dominio adquiere una relevancia estratégica. No se trata solo de un trámite técnico; implica comprender su relación con la propiedad intelectual, anticiparse a conflictos legales y garantizar que la marca digital esté alineada con la marca registrada.
Como afirman Luzuriaga y Castro en diversos análisis, “la convergencia entre lo digital y lo jurídico redefine el modo en que los activos intangibles se protegen y proyectan en la economía contemporánea”. Bajo esta perspectiva, registrar un dominio .ec no es un fin en sí mismo, sino un paso en la construcción de un activo comercial robusto.
El administrador oficial del dominio .ec es NIC.ec, entidad que regula los pasos, categorías y requisitos. Para registrar un dominio, el procedimiento básico es el siguiente:
Un aspecto relevante es que, aunque el precio base anual es de USD 35 + IVA, cada agente puede ofrecer servicios adicionales (DNS, privacidad, soporte técnico) que modifican el valor final. En este punto, resulta aconsejable comparar proveedores antes de comprometerse.
El costo de un dominio .ec no es uniforme: depende del agente y de los servicios complementarios. Sin embargo, el esquema general es claro:
| Concepto | Rango típico | Comentario |
| Plazo de registro | 1 a 10 años | Un periodo más largo reduce trámites y asegura estabilidad. |
| Costo anual estimado | $35 + IVA en promedio | Puede variar con servicios incluidos. |
| Costos adicionales | Transferencias, DNS, privacidad | Dependen del proveedor. |
En la práctica, contratar períodos largos (cinco o diez años) no solo disminuye riesgos de olvido, sino que proyecta seriedad hacia clientes y buscadores. La renovación oportuna es clave: después del vencimiento, NIC.ec otorga 30 días de gracia y un período de rescate más costoso; luego, el dominio queda libre para terceros.
Un dominio caducado puede convertirse en una “puerta de entrada” para prácticas como el cybersquatting, donde alguien registra nombres similares para lucrar con ellos. La práctica consiste en registrar, usar o traficar con nombres de dominio que reproducen o imitan marcas, nombres comerciales o identidades de terceros con fines lucrativos, para extorsionar al titular legítimo, captar tráfico por error o facilitar fraudes como phishing.
Uno de los errores más comunes es pensar que poseer un dominio equivale a tener un derecho de marca. La realidad jurídica es distinta: el dominio es solo una dirección en internet, mientras que la marca registrada otorga derechos exclusivos reconocidos por el Servicio Nacional de Derechos Intelectuales (SENADI).
Registrar una marca no solo protege frente a terceros, sino que habilita acciones legales en caso de que un dominio similar intente aprovecharse de su reputación. Como señalan diversos especialistas, “el registro de marca reduce la incertidumbre en la era digital, donde la reputación puede perderse en un clic”.
En este sentido, se recomienda realizar una búsqueda fonética o de similitud en la base de SENADI antes de registrar un dominio. Este servicio oficial, con un costo aproximado de $16, evita conflictos y gastos innecesarios.
La experiencia demuestra que registrar un dominio sin un plan integral puede derivar en conflictos legales o pérdidas económicas. Para minimizar riesgos, conviene seguir estas pautas:
Este esquema no solo ayuda a ordenar el proceso, sino que refleja una visión integral: proteger el dominio como parte de una estrategia más amplia de protección de activos digitales.
Registrar y proteger un dominio .ec es un paso que combina técnica, legalidad y estrategia. No se trata solo de tener un sitio web, sino de consolidar la identidad digital ecuatoriana de una empresa o proyecto. Al articular correctamente dominio y marca registrada, se evita la fragmentación y se fortalece la reputación en línea.
En palabras de Luzuriaga y Castro, “la propiedad intelectual del siglo XXI exige pensar en múltiples niveles de defensa, donde lo digital y lo jurídico convergen en un mismo frente de protección”. Así, el dominio .ec deja de ser un simple recurso tecnológico para convertirse en un activo estratégico, digno de la misma atención que cualquier otro signo distintivo de la empresa.