La etiqueta SwissMade (o fabricado en Suiza) es mucho más que la indicación geográfica del origen de un producto: representa un distintivo de funcionalidad, puntualidad y precisión, respaldado por procesos de producción que observan los más altos estándares de calidad.
El índice de Competitividad Global demuestra que Suiza se ha mantenido como el país más innovador del mundo.
Una razón detrás de este logro sostenido es que posee el mayor número de patentes per cápita lo cual refleja un entramado legal que ha permitido la materialización de ideas innovadoras a través del respeto a derechos de propiedad intelectual.
Este desempeño se refleja en el espíritu innovador y emprendedor de Suiza, que es resultado de años de inversión y experiencia en investigación en centros especializados de alta tecnología.
Como se sabe, las leyes de propiedad intelectual protegen la innovación y sus resultados, y aseguran que productos auténticos y de gran calidad lleguen a consumidores que los reconocen y respetan, lo cual fortalece la confianza mutua entre industria y sociedad.
Como demuestra el caso suizo, los derechos de propiedad intelectual promueven el crecimiento económico y la competitividad en el sector privado. Además de estas razones, la protección a la propiedad intelectual tiene retornos sociales notables: por un lado, permite la creación de empleos formales bien remunerados en diversas áreas del conocimiento y, por otro, una parte significativa de las ganancias se destina a la investigación en innovación y desarrollo, la cual tiene efectos positivos de mediano y largo plazo para la sociedad.

Una de las lecciones sociales que nos trajo la pandemia de covid-19 es la relevancia de invertir e incentivar la ciencia y la tecnología para hacer frente a las crisis, y una forma de fomentar esta inversión es la protección robusta a la propiedad intelectual, la cual hará́ más accesibles tanto los resultados de la innovación como el desarrollo para la sociedad en su conjunto.
Cómo entendemos la propiedad Intelectual en Ecuador comprende:
La protección de los derechos de autor, derechos conexos y la propiedad industrial, que abarca invenciones, dibujos, modelos industriales, esquemas de trazado, (topografías) de circuitos integrados, información no divulgada, secretos comerciales e industriales, marcas de productos, marcas de servicios, lemas comerciales, apariencias distintivas, nombres comerciales, indicaciones geográficas y cualquier otra creación intelectual.

Por otra parte, el organismo que vela por que estos derechos se cumplan, en el Ecuador, es el SENADI un organismo administrativo competente para propiciar, promover, fomentar, prevenir, proteger y defender a nombre del Estado Ecuatoriano, los derechos de propiedad intelectual reconocidos en la Ley y en los tratados y convenios internacionales, sin perjuicio de las acciones civiles y penales que sobre esta materia deberán conocerse por la Función Judicial.
En el Ecuador SENADI reconoce, regula y garantiza la propiedad intelectual adquirida de conformidad con la ley, las decisiones de la Comunidad Andina y los convenios internacionales vigentes en el Ecuador.

En el Ecuador, el SENADI, protege las creaciones humanas: invenciones, obras literarias y artísticas, símbolos, nombres, imágenes, dibujos, modelos de utilidad, Diseños, Apariencias Distintivas, entre otros.
Promoviendo el respeto a la creación intelectual, a través de la educación, difusión y observancia de la normativa jurídica vigente, basada en el reconocimiento del Derecho de Autor y Derechos Conexos en todas sus manifestaciones, con una gestión de calidad en el registro de obras y otras creaciones intelectuales, y vigilando el correcto funcionamiento de las sociedades de gestión colectiva.
Para finalizar, en el Ecuador, existe un incentivo para las invenciones en los sectores más importantes del país (industria agrícola y ganadera), así como en los institutos de investigación de las distintas universidades con el desarrollo en tecnologías como software, implementos médicos o cuidado medio ambiental.
El plagio es desde el punto de vista legal una infracción al derecho de autor sobre una obra artística o intelectual de cualquier tipo, en el que se incurre cuando se presenta una obra ajena como propia.
Así pues, una persona comete plagio si llega a copiar o imitar algo que no le pertenece o busca pasar por su autor.
En el caso de documentos de carácter escrito, se tipifica este delito cuando se incluye una idea, texto, imagen o diseño de otro autor, sin anunciarlo expresamente, sin usar comillas y sin citar la fuente o autor original.
En la actualidad, el plagio resulta más rápido y sencillo, sin embargo, esta práctica es muy antigua como las primeras letras grabadas en una tablilla o escritos sobre un papiro. A pesar de todo, y antes de la creación de la imprenta de Gutenberg, copiar las creaciones literarias de otros no era mal visto.
Macrobio, escritor romano, expresa que: “el fruto de la lectura es emular lo que uno encuentra bueno en los demás, y tras adaptarlo adecuadamente, convierte lo que uno admira más en los demás en algo para el uso propio”.
A pesar de que dicha frase se puede malinterpretar, es necesario mencionar que desde el momento en el que los autores empezaron a firmar sus obras, el sentido de la propiedad intelectual empezó a tomar fuerza en el imaginario colectivo.
Desde esta perspectiva, existen dos corrientes que hablan del primer autor que denunció el plagio de su obra.
La primera habla de Teognis de Megara quien, cinco siglos antes de Cristo, se percató de que su trabajo podía ser copiado o falsificado e ideó un sistema para controlar la difusión de sus poemas mediante el uso de un sello para que no pase inadvertido si alguien los roba, así lo indica Kevin Perromat en su tesis dedicada al plagio leída en la Sorbona de París.
La segunda presenta el caso de Marcial, nacido cerca de Calatayud y autor de los famosos epigramas quien levantó la voz públicamente para denunciar el plagio de sus obras.

Instalado en la Roma del primer siglo después de Cristo, era un autor que le daba vueltas y vueltas a sus escritos hasta encontrar las palabras precisas. “No improvisaba, sino que aplicaba asiduamente la lima y temía el juicio del público. En un poemita presenta a su primer libro que quiere escaparse de casa para no sufrir las torturas del perfeccionamiento de su patrón”, indica José Guillén en su libro ‘Epigramas de Marco Valerio Marcial”.
El resultado del trabajo de Marcial lo llevó a adquirir fama por todo el Imperio, esto provocó que su obra sea copiada por otros poetas menos doctos, cansado de que sus poemas fueran recompensados en voces ajenas, escribió un célebre epigrama dedicado a una de las personas que lo plagiaron.
Fidentino: "Corre el rumor de que tú, Fidentino, lees mis versos al público como si fueran tuyos. Si quieres que se diga que son míos, te enviaré gratis los poemas; si quieres que se diga que son tuyos, cómpralos." De esta forma, el autor le daba valor a su obra.
Las constantes apropiaciones indebidas de sus epigramas llevaron a Marcial a denunciar la situación escribiendo otros textos, como: “¿Por qué mezclas, necio, tus versos con los míos? O ¿Por qué quieres reunir en un rebaño a las zorras con los leones y hacer a las lechuzas semejantes a las águilas?”.
Para concluir, a Marcial se le atribuye el nombre que se utiliza actualmente para describir esta mala praxis entre escritores. Plagio proviene del latín plagiarius, nombre que designaba el robo de personas y que él utilizó para denunciar el robo de sus escritos.
Recuerda que si tienes alguna duda con respecto a la protección de tu escrito en Ecuador, puedes contactarnos para recibir asistencia e información para defender tu creación.
HABLEMOS DE PIRevisa nuestro PODCAST junto a: JOSÉ MARTÍN RIVERA ESCUCHANOSREVISA NUESTRO IGTVY hablemos de PI junto a: MARÍA PAULA SALGADOCanal IGTVJORNADAS DE CAPACITACIÓNRevisa nuestro repositorio de Imágenes de CapacitacionesVER MÁS Previous NextEn los primeros tres meses del presente año se han asegurado casi 800 mil productos falsos o piratas, sin copyright, con un valor calculado en casi 3 millones de pesos, y multas impuestas por 18 millones 830 mil 260 pesos, informó el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Las multas se han impuesto 123 responsables por resolución del IMPI y oposición a las visitas de inspección, lo que equivale a un valor aproximad de casi 19 millones de pesos, además de que se han clausurado cuatro establecimientos comerciales por la venta de estos productos apócrifos.
El director general del Instituto, Juan Lozano Tovar, que este año tomó posesión del cargo, detalló que la mayoría de los productos decomisados son de higiene personal, belleza, juguetes y prendas de vestir, calzado, tenis y accesorios.
El funcionario argumentó que se han realizado 999 visitas de inspección para identificar casos probables de piratería, de las cuales 759 han sido visitas de oficio y 240 visitas a petición de parte.
El directivo explicó a Notimex que este aseguramiento supera al del mismo periodo del año anterior, como resultado del trabajo conjunto con la Fiscalía General de la República (FGR) y las oficinas de aduanas.
“La piratería es uno de los males más graves de nuestros tiempos, porque inhibe la creación y es un aspecto de los más relevantes en la economía”, argumentó.
Lozano Tovar recordó que solo en 2018 se aseguraron 2.9 millones de productos sin copyright, ilegales, cuya tendencia se mantiene en México. “En todos los terrenos posibles seguiremos la lucha contra la piratería y trataremos de acreditarlo a través de números concretos”.
El funcionario resaltó que el IMPI tiene la mira puesta en los sitios de Internet piratas y empezó a bloquear algunas páginas, como ba-k.com y mymusiic.com, por carecer del consentimiento de los titulares de los derechos de autor.
Apuntó que el organismo tiene la facultad para bloquear y cerrar los website ilegales. “No es algo sencillo (…) y es un ilícito que en todo el mundo debemos enfrentar”, finalizó.
En una misiva dirigida a las autoridades reguladoras a escala mundial, el IMCO cita que la protección de los derechos de propiedad intelectual permite a los innovadores y a los artistas ser dueños de su trabajo y controlar cómo se utiliza, “al formar la base de un sistema de mercado que ayuda a liberar la capacidad inventiva de los innovadores mundiales”.
Sin embargo, “a pesar de que han pasado más de veinte años desde el Acuerdo de Propiedad Intelectual de la Organización Mundial del Comercio, en el que todos los miembros del G20 son firmantes, la piratería en línea y el comercio de bienes falsos asciende a un total de 461 mil millones de dólares, o bien 2.5% de las importaciones globales, que continúan siendo una plaga en la economía mundial”.
Fuente:
Contra Réplica
Más de $1 billón le costó al campo colombiano el año pasado el uso de semilla pirata, aquellas que se reproducen, se comercializan y se usan sin respetar los derechos de propiedad intelectual y sin la autorización del obtentor. Por lo cual no son reconocidas como certificadas. Del total, 85% son producidas por empresas locales y 15% por multinacionales.
“Es difícil cuantificar las pérdidas de todo el sector porque la piratería es un fenómeno sin registro, no hay cifras formales. Sin embargo, hemos detectado que solo en arroz, este flagelo representa cerca de $250.000 millones y en papa al menos $200.000 millones”, explicó Leonardo Ariza, gerente general de la Asociación Colombiana de Semillas (Acosemillas).
Y es que, de las 333.770 hectáreas de arroz que se sembraron en el primer semestre de 2018, solo en 76.768 hectáreas (23%) se utilizaron semillas certificadas. Mientras que en las 257.010 restantes (77%), se utilizó semilla pirata. Casanare, por su liderazgo como territorio arrocero, ha sido la región más afectada.
“En el caso del arroz, como producimos variedades, hay mucha piratería. Se está vendiendo arroz paddy contaminado con malezas, plagas y enfermedades. Por eso, hemos pedido que se haga un control estricto y se sancione a los productores de esas semillas, pues la piratería trae problemas a los rendimientos, a la productividad y hace que se pierda la pureza del varietal, sus propiedades”, indicó Rafael Hernández, presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz).
“Hemos tenido un gran impacto de contrabando de semillas desde Ecuador y algo en la frontera con Venezuela sobre los Santanderes. Lo que nos preocupa es el problema fitosanitario del ingreso tanto de semillas como de papa fresca. Sin embargo, hemos tenido una buena receptividad por parte del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), para establecer puntos de control”, dijo Germán Palacio, gerente general de la Federación Colombiana de Productores de Papa (Fedepapa).
Ariza, además, citó la afectación que ha dejado la semilla pirata a otros cultivos como la soya y el sorgo. Aunque las áreas cultivadas son mucho menores, de 9.320 hectáreas y 720 hectáreas, respectivamente, hasta noviembre de 2018. Las pérdidas ascienden a $3.600 millones en el caso de la soya en zonas como la altillanura y a $560.000 millones para los productores de sorgo en el centro del país. Solo con estos cuatro sectores se pierde $1 billón al año.
Al respecto, Henry Vanegas, gerente general de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce), dijo que en este sector el impacto resulta ser menor al estar compuesto por cultivos híbridos (no variedades). A ello se suma que las extensiones de sorgo y soya son menores.
“Hemos tenido buena receptividad del Ministerio de Agricultura y todas sus autoridades para este caso. Desarrollamos una agenda para promover el uso de semillas certificadas a través de campañas capacitación, incluso con universidades, pues 40% de la productividad lo da la semilla”, dijo Ariza.
El balance hecho por Leonardo Ariza desde Acosemillas también detalló que, para 2017 (el reporte consolidado más reciente), el volumen de semillas certificadas vendidas ascendió a 36.983 toneladas por un valor de $222.281 millones. “Esas cifras son importantes si las comparamos contra las importaciones, que fueron 7.664 toneladas por US$68 millones”, dijo el directivo, quien agregó que Colombia tiene un gran potencial para crecer en la producción de semillas.
Fuente: Agronegocios (Lina María Guevara Benavides)
El envío de productos falsificados ya no va solo en grandes volúmenes. Los envíos reducidos, muchos de ellos por comercio electrónico, están aumentando. Su detección es más complicada.
El rastreo de mercancías falsificadas se ha dificultado para los agentes de aduanas porque se envían en paquetes pequeños, utilizando el correo postal o empresas de mensajería.
Esta es la principal conclusión de una investigación desarrollada por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) que constata que el 63% de las incautaciones aduaneras de productos falsificados en el mundo y el 76% en la UE venían en paquetes de pequeño formato por correo postal o mensajería, una de las vías más utilizadas en las compras online.
Este sistema de entrada de productos falsificados, dice la Euipo, carece del control que sí recogen los manifiestos de los buques y ejercen los agentes de aduanas por lo que "los datos recogidos por los servicios postales y las empresas de mensajería urgente podrían constituir un recurso de vigilancia y control muy valioso si se pusieran a disposición de las autoridades aduaneras".
No obstante, pese al incremento de esta vía, el mayor volumen de importación de falsificaciones que llegan a la UE, lo hace "principalmente, en contenedores y otros envíos marítimos", asegura el director de la Euipo, Christian Archambeau, que recuerda, citando estudios anteriores, que las falsificaciones representan "el 2,5% del comercio mundial, que equivale a unos 338.000 millones de euros anuales, y el 5% de las importaciones de la Unión Europea", que suman unos 85.000 millones.
Según la investigación los envíos suelen distribuirse en paquetes de diez o menos artículos, aunque más de la mitad de las incautaciones de paquetes postales contenían uno solo producto. Y son los artículos más pequeños los más frecuentes. Así el 84 % de los envíos contenía calzado, el 77 % productos ópticos, fotográficos y médicos falsificados (principalmente gafas de sol) y el 63% llevaba relojes, artículos de marroquinería (como cinturones), bolsos y artículos de joyería falsificados.
El estudio es el quinto del Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de Propiedad Intelectual y ha cruzado datos del comercio de productos falsificados y servicios postales de cinco organismos internacionales. La Euipo, con sede en Alicante, es una agencia descentralizada de la UE que gestiona el registro de las marcas de la Union Europea (MUE) y los dibujos y modelos comunitarios registrados (DMC), que proporcionan protección de la propiedad intelectual en los 28 Estados miembros.
Fuente: Expansión.
La historia cuenta que en noviembre de 2006 tenía lugar la primera “Medida en Frontera de protección a los derechos de propiedad intelectual en Ecuador”. Y nosotros podemos contar la historia, porque estuvimos allí*.
Desde entonces las medidas en frontera proliferaron exitosamente hasta el año 2008, cuando se realizaron (Aprox.) 150 medidas en Frontera de protección a los derechos de PI, por acción de la Corporación Aduanera Ecuatoriana – CAE (hoy Servicio Nacional de Aduana del Ecuador - SENAE), con un estimado de 1.2 millones de productos ilegales detenidos en aduanas. En ese año Ecuador fue premiado ante la Organización Mundial de Aduanas por la importante labor en la protección a la Propiedad Industrial.
La visión gubernamental de aquél entonces provocó que se impongan limitaciones al comercio internacional. En enero de 2009 entró en vigencia la resolución del entonces Consejo de Comercio Exterior e Inversiones – COMEXI, que estableció restricciones al ingreso de cientos de subpartidas de bienes, a través de la implementación de cupos de importaciones e incrementó el valor de los aranceles a otros cientos de productos. El calzado tuvo un arancel de US$10 por cada par, la cerámica un impuesto de US$0,12 por kg, los textiles y ropa un arancel de US$12 por kg... Además existieron otras disposiciones legales que perjudicaron el comercio internacional, como la normativa de etiquetado INEN.
Durante ese año se realizaron tan sólo 30 medidas en frontera (una reducción del 80% respecto al año anterior) y se incautaron menos de 100 mil productos (una reducción del 82%). La mayoría de los productos detenidos por la CAE en 2009 fueron juguetes.
Aquél año fue ciertamente un punto de inflexión. Desde entonces hemos sido testigos de una drástica reducción de medidas de protección a los derechos de PI en frontera . Para el año 2016 existieron 3 Medidas en Frontera y durante 2018 no se ha realizado ninguna.
La situación es producto, en buena medida, de la sustitución de la Ley de Propiedad Intelectual por el vigente Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos e Innovación – INGENIOS. La norma derogada establecía, en su artículo 342, la obligación del Estado Ecuatoriano de actuar de oficio ante estas infracciones. La normativa contenida a partir del artículo 575 del Código INGENIOS establece requisitos que parecen exagerados y en la práctica bastante difíciles de cumplir a efectos de ejercer protección legal en frontera en defensa del derecho de PI; esto es la “evidencia suficiente” de la infracción, que se traduce en un impedimento legal.
Sin embargo parecería que el segundo párrafo del artículo 51 del Reglamento a INGENIOS, contenido en el Decreto Ejecutivo No. 1435 de mayo 23 de 2017, abre una posibilidad de lograr acciones en frontera, al responsabilizar al Servicio Nacional de Aduanas del suministro de “información necesaria” que sirva de “sustento de la Medida en Frontera”.
Como se demostró entre 2006 y 2008, las medidas en Frontera son una de las mejores formas de proteger los derechos de propiedad intelectual, se impide el ingreso de productos potencialmente ilícitos (muchos perjudiciales para la salud), se protege de riegos y de futuros engaños a los consumidores, y se fomenta a gran escala un comercio más justo.
*Luzuriaga & Castro Abogados realizó, el 06 de noviembre de 2006, la primera acción de medida en frontera acontecida en el país.